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Carolina y Esteban

Historia · Pareja · Houston, USA

Carolina y Esteban

PelúPaws · Peluquería canina a domicilio

Reservas Multi-usuario Base de conocimiento

“Antes el celular nos manejaba a nosotros. Ahora yo decido cuándo lo agarro.”

- Carolina Vargas

PelúPaws es un servicio de peluquería canina a domicilio en Houston, cubriendo Spring Branch, Sharpstown y Memorial. Trabajan de martes a sábado, hasta ocho mascotas al día entre los dos. La clientela es bilingüe - los mensajes de WhatsApp llegan mezclados, mitad español, mitad Spanglish.

En Maracaibo, Esteban era técnico veterinario y Carolina cortaba pelo en una peluquería canina del barrio. Se vinieron a Houston a finales de 2023 con dos maletas y la idea vaga de armar algo propio. La primera clienta fue la dueña del apartamento. A los seis meses ya tenían fila de espera por WhatsApp.

“Yo contestaba mensajes desde el copiloto mientras Esteban manejaba. Sesenta, ochenta al día. Llegábamos a la casa a las nueve de la noche y todavía me faltaban veinte por responder. A veces yo le contestaba algo a una clienta y a la media hora él le contestaba lo contrario sin saber. Mi hermana venía los sábados a ayudarnos y aún así perdíamos gente.”

- Carolina

“Una clienta nueva me escribió un viernes a las tres de la tarde. Le contesté a las diez de la noche. Ya había contratado a otra. Me dijo "Ya resolví, gracias." Me senté en la cocina y lloré. Esteban se sentó al lado, agarró el celular y empezó a buscar. Esa noche encontramos un anuncio de Blapers.”

- Carolina

Lo que cambió

Conectaron su número de WhatsApp Business y armaron una agente con la plantilla de salón. Le pusieron Lulú. Cargaron los precios por tamaño y raza, dibujaron las zonas que cubren, y subieron las preguntas que más les hacen - vacunas, qué pasa si llueve, política de cancelación. Activaron las reservas para que Lulú agendara directo en el calendario que Esteban revisa entre citas. Las conversaciones que pedían criterio humano se transfieren y suena la notificación al que tenga las manos libres.

Lulú responde la mayoría de los mensajes sin que ellos toquen el teléfono. Los sábados se llenan solos durante la semana. Esteban recuperó las cenas: ahora comen sin el celular en la mesa. La hermana de Carolina dejó de venir los fines de semana - también estaba quemada y se sintió aliviada. En todo el mes no han perdido una sola cita por responder tarde.

“Me daba pánico que Lulú sonara fría con clientas que llevan años con nosotros. La primera semana no me dormía sin revisar todas las conversaciones desde la cama. Me ponía a leer lo que había contestado el bot, una por una, esperando encontrar algo mal.”

- Carolina

“A mí lo que me asustaba era la agenda. Que aceptara dos citas a la misma hora. Que me mandara hasta Katy un martes a las seis de la tarde sin avisarme. Le pusimos los límites de zona y los espacios entre citas, y de ahí dejamos de tener miedo.”

- Esteban

Hay clientas mayores que mandan audios de tres minutos contando del perro y pidiendo cita al final. Lulú los procesa bien, pero Carolina prefiere contestarles ella misma.

“Esas señoras son familia, yo se las quiero contestar.”

- Carolina

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